martes, 17 de abril de 2012

Hablemos de cine

Rebeca


Adoro esta película de Hichtcock y para mí es, con mucho, la mejor del maestro del suspense, principalmente por esa ama de llaves tan escalofriante; cada vez que la veo me tiembla el corazón.

Vi “Rebeca” por primera vez cuando era muy pequeñita y me tragaba el ciclo de clásicos de la 2, me encantó. De hecho, fue la segunda película que me compré en VHS, la primera fue “El club de los poetas muertos” mi favorita.

El guión es soberbio, está trazado todo alrededor de la misteriosa figura de la primera señora de Manderley “Rebecca” y su trágica muerte. El guionista, Robert Sherwood consigue hacer creer al espectador que su muerte no fue accidental, con lo cual todos miramos a la jovencísima Joan Fontaine con miedo. Y, admitámoslo, no ayuda demasiado Judith Anderson en su papel de oscura ama de llaves de la casa.

La dirección, como no podía ser de otro modo, es irreprochable, porque Hichtcock sería un sádico obsesivo-compulsivo, pero sabía cómo dirigir. Tenía clarísimo lo qué quería contar y el modo en qué debía hacerlo. Además, precisamente este filme se llevó el Oscar a la mejor película y, desde mi punto de vista, con razón.

La música te eleva la tensión en algunos momentos, a mí personalmente, se me ponen los pelos de punta la primera vez que el Ama de llaves aparece por detrás de la nueva ama detrás de las cortinas.

Y luego está la escenografía, ¡qué maravilla de mansión la de Manderley! ¡Qué escenarios tan impresionantes! ¡Y eso sin necesidad de efectos especiales!

Y en fin, los actores son magistrales desde la primera escena hasta la última.

Lo mejor…

1. ¿Todo? La dirección, el guión, el vestuario, el escenario, la interpretación, la dirección…Es una película magistral y no hay quien me desmonte de esta teoría.

2. La actriz Judith Anderson, en el papel de ama de llaves terrorífica. No hay palabras para describir lo que me encanta su trabajo en un personaje tan requetemalo y, ya puestos, la escena del incendio y… hasta aquí puedo leer.

Y lo peor…

¿Nada?

En fin, siento pasión por este filme y soy incapaz de ponerle pegas.



HABLEMOS DE LITERATURA

Anne Rice

Primero tengo que dejar claro que admiro a Anne Rice, me gusta su estilo escribiendo y me encantan sus personajes. Todos son aparentemente terribles y, en el fondo, están indefensos porque no saben cómo enfrentarse a su propia existencia. Y no hablo sólo de Louis, sino también Lestat, Pandora, Armand y el largo etc. de las crónicas vampíricas. Además, esto se ve también claramente en la trilogía de “Las Brujas de Mayfair”.

A quien no le haya echado nunca un vistazo a esta trilogía se la recomiendo, los protagonistas son increíblemente poderosos y el fantasma, Lasher, quien aparece en ellas es digno de lástima y admiración al mismo tiempo, yo siempre me debato entre si me gusta mucho o lo detesto profundamente.

HABLEMOS DE TELEVISIÓN

Alfred Hichtcock presenta


Pues ya que hablo de Hichtcock en el blog hoy, es lo suyo hablar de su serie.

La serie lleva su sello, sin ningún tipo de duda. Las historias están cargadas de suspense, de personajes interesantes y de guiones francamente buenos.

Hichtcock era un genio. Su estilo era mordaz, cargado de humor inteligente y sarcástico, además de ser capaz de despertar los más oscuros temores del espectador con sus historias porque se metía en su mente y rascaba hasta sacar lo peor de cada uno.

Es uno de esos directores impecables, con un estilo propio muy marcado y con cierta tendencia al exhibicionismo del alma humana, incluida la suya propia. No se me ocurre mucho más que decir sobre él, porque todos estaréis de acuerdo en que es una figura indiscutible del cine, sin el cual muchas de las series y películas actuales no serían posibles. Hay imágenes de películas suyas en todas nuestras mentes, la mansión Manderley, el asesinato en psicosis, los pájaros atacando la cabina de teléfono…

Muchos han intentado imitarlo, con mejor o peor suerte, pero ninguno ha logrado darle su toque.

Por cierto, también fue Hichtcock el primero que creó una marioneta excesivamente parecida a una muchacha y que, al menos así lo creo yo, generó luego ese temor a las marionetas demasiado humanas. (Os recomiendo el capítulo “An so died Riabouchinska”, de la temporada uno.)

Conclusión, la serie sí merece la pena, porque el maestro del suspense es su creador y esto… en fin, no puede ser nunca malo.

Hoy parafraseo a Groucho Marx: ENCUENTRO LA TELEVISIÓN MUY EDUCATIVA. CADA VEZ QUE ALGUIEN LA ENCIENDE, ME RETIRO A OTRA HABITACIÓN Y LEO UN LIBRO.

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