miércoles, 2 de mayo de 2012

Hablemos de cine

Young Adult

Esta película se basa en el último guión de Diablo Cody, la guionista de “Juno” e Ivan Reitman, director también del mismo filme. Admito que “Juno” me gustó bastante, el guión era muy sarcástico y eso, por lo general, me hace bastante gracia. Sin embargo, en esta película se han pasado de la raya y han convertido el sarcasmo en vergüenza ajena. Admito que lo pasé muy mal durante la película, al final de ella salí con una sensación horrible del cine.

Entiendo que la crítica va dirigida a quienes no quieren madurar y se aferran a un pasado glorioso, cuando la realidad les ha vuelto la cara y se han dado cuenta de la sociedad tan complicada en la cual vivimos, aún así, hay un momento en la peli en el que me planteé seriamente abandonar la sala por la conversación tan vergonzosa que vive Mavis, magistralmente interpretada por Charlize Thero, no quiero hacer spoiler, así que me ahorraré el destriparla, sin embargo si alguien se anima a ver la película se dará perfecta cuenta de a qué me refiero.

Dicho lo cual, he de admitir que el trabajo de dirección está muy bien llevado, a mí personalmente me gusta el estilo de Reitman y, aún cuando la película ha sido horrible, al menos para mí, la dirección es buena.

La banda sonora es muy cansina, muy tipo película americana de los años 80, aunque teniendo en cuenta que es la época en la que se supone que creció Mavis le pega al filme.

El guión no es malo, pero a mí me dio tantísima vergüenza que prefiero omitir cualquier comentario positivo sobre él.

Lo mejor:

1. Charlize Theron es una actriz maravillosa, con muchísimo empaque y me sorprende mucho que se haya atrevido con un personaje tan “chungo” como Mavis, su actuación es muy buena y salva la película en algunas secuencias.

Lo peor…

Esa secuencia tan vergonzosa en la que Mavis se pone en evidencia delante de un montón de gente.

HABLEMOS DE LITERATURA

Crepúsculo

Ya que en la película “Young Adult” el personaje principal escribía este tipo de novela para adolescentes, me parece oportuno hablar de la obra de Stephanie Meyer.

Reconozco que sólo pude con el primer libro de la trilogía, empecé el segundo y me quedé a la mitad, no fui capaz de concluirlo.

Admito que los personajes tienen su aquél, pero la prosa de Meyer me resultaba demasiado cargante, no sé si por una cuestión de traducción o qué, pero al llegar a la mitad de la segunda parte llegué a la conclusión de que tenía suficiente Stephanie Meyer para los restos.

Hace poco me hice con el libro de “La Huésped” y en algún momento me lo leeré para saber si lo que no me gustaba era Meyer o simplemente los libros de “Crepúsculo”.

Quizás es que soy una maniática, pero cada vez que alguien habla maravillas de una novela, si la leo, me acaba cargando y cuanto peor es la crítica de otra más me gusta. Igual es que a unas voy con unas expectativas imposibles de cumplir y de las otras no espero nada y me acaban sorprendiendo.

HABLEMOS DE TELEVISIÓN

Sensación de vivir

¿Qué puedo decir de esta serie?

Marcó mi adolescencia, imagino que a todos los miembros de mi generación les ocurrió un poco lo mismo, guardo buenos recuerdos de la primera temporada, pero a partir de la segunda se les fue un poco la olla a los productores y dejé de seguirla. Pero no hablaré de lo que me acabó cansando, sino de lo que me gustó mucho de la serie en esa primera temporada.

Imagino que, para mí, la mejor parte era que dos hermanos anónimos, de una ciudad pequeña se van a vivir a “Beverly Hills”, la ciudad de las estrellas, del glamour…

El Hollywood de las películas.

De pequeña, y aún ahora, soñaba con visitar Beverly Hills, pasearme por el Bulevard de las Estrellas y ver las inmensas mansiones de las “Stars” de la pantalla grande.

Así pues, me enganché en el primer episodio cuando Brandon y Brenda llegaban a ese barrio soñado y empezaban a vivir en una urbanización llena de niños ricos. Las vivencias, las nuevas experiencias, los nuevos amigos, los cuales no eran tan buenos, las fiestas llenas de glamour, los malos de culebrón etc.

Sin embargo mi pasión por “Sensación de vivir” acabó tan pronto como finalizó la primera temporada. Cuando descubrí que en realidad era una “soup opera” (término fino para definir “telenovela” de toda la vida) cutre, con aires de grandeza. Mi pasión por Brandon, por Brenda, por Dylan, por Kelly, por Donna, por David y por Steve pasó, como una tormenta de verano y, desde entonces no he vuelto a pensar en ello, hasta hoy, en el blog.

Para concluir admito que, me pudo la curiosidad, y cuando estrenaron 90210, versión novísima de “Sensación de vivir” me vi un capítulo, imagino que esperanzada tratando de recordar mi afición por la serie original y acabé, como no, viendo los mismos defectos en esta versión 2011.

Será que me estoy haciendo mayor o que mi gusto ha cambiado. Ya lo decía Berlanga: “TODA PELÍCULA EMPIEZA A ENVEJECER Y DETERIORARSE EL DÍA DEL ESTRENO”

No hay comentarios: