miércoles, 25 de abril de 2012

HABLEMOS DE CINE



El apartamento

Esta película es de Billy Wilder cuya filmografía es tan prolífica como buena. Casi todas las comedias de género reconocidas actualmente como clásicos le pertenecen y algunas de las expresiones más usadas en el cine o de las frases más parafraseadas han salido de un guión de este magnífico director.

Admito que “El apartamento” no es de mis favoritas, porque el personaje principal es un pobre pringado que no es capaz de decir “no”, lo cual le genera muchos problemas y esta actitud me enerva muchísimo, aún así hay que reconocerle el mérito al filme y sobre todo, la magnífica elección de actores.

El guión es interesante, la manera en la que el propio personaje de Buddy se va generando él mismo las circunstancias me gusta, aunque insisto una vez más en que hay momentos en los que siento tanta lástima por él que me dan ganas de golpearle a conciencia hasta que despierte y se dé cuenta de lo que está haciendo. No me parece que tenga derecho a quejarse cuando él ha sido quién se ha puesto en esa situación.

La interpretación de actores es buena. Shirley McLaine a mí personalmente me gusta muchísimo como actriz, los papeles que interpreta suelen ser mujeres fuertes quienes se ponen el mundo por montera, aunque esta película no es el caso. Jack Lemmon también está genial en la interpretación de Buddy, el hecho de que no sea uno de los galanes de la época hacen posible que su personaje de C.C Baxter, Buddy, sea creíble. Otro actor, posiblemente, no podría darle ese aspecto de vecino de la casa de al lado.

Lo mejor…

1. Shirley McLaine, en un personaje autodestructivo, lo cual no suele ser muy representativo en su filmografía y la escena en que Buddy deja su actitud autocompasiva.

2. Los títulos de crédito, me parece genial la manera en la cual se nos presenta a Buddy como una persona más, de las miles de millones que rondan por el mundo y su anonimato al ocupar un pequeño escritorio en una gran empresa. La forma en la que pasa de lo general a lo concreto me parece una verdadera maravilla. (Además esto ha sido imitado por directores posteriores, sin lograr lo que Wilder consigue)

Lo peor…

La primera media hora de película, excepción de los títulos de crédito, me resulta demasiado lenta, no tiene ritmo.

HABLEMOS DE LITERATURA


Marian Keyes

A esta autora irlandesa la descubrí hace algunos años gracias a mi amiga Hortensia, quién me recomendó leer “Sushi para principiantes”. Leí el libro y me resultó extremadamente divertido, los personajes estaban muy bien definidos y la mayoría de ellos eran perdedores, sin grandes aspiraciones en la vida, siguiendo la línea marcada por la novela de “Bridget Jones”. Así pues, me leí algunos más y todos ellos tienen los mismos componentes. En el fondo, supongo que me gusta este tipo de literatura porque al final todos ellos tienen un final feliz y, no nos engañemos, en la vida real, es muy difícil que se den los finales de cuento de hadas.

Con lo cual, cogí por costumbre echar un vistazo a este tipo de literatura después de leer libros de novela negra para desintoxicarme de la dureza descarnada de algunos de ellos.

Recomendaría el mencionado anteriormente “Sushi para principiantes” y “Maggie ve la luz” a aquellos lectores de esta bitácora que deseen leer algo ligero antes de dormir, una novela sin grandes complicaciones filosóficas. Que la vida ya es bastante complicada de por sí, como para darle más vueltas antes de acostarse.

HABLEMOS DE TELEVISIÓN


Apartamento para tres

Esta serie es una de las primeras que recuerdo haber visto por iniciativa propia, la lástima es que apenas recuerdo nada de ella, no porque mis hermanos o mis padres la siguieran. La pille de casualidad una vez y, con tal suerte, que el señor Ropper estaba haciendo una de sus fantásticas apariciones como “casero metomentodo” y me gustó.

Después, poco a poco, fui encariñándome con los protagonistas. Sobre todo, John Ritter y Susanne Sommers. Admitiré que a día de hoy la morena que compartía piso con ellos apenas la recuerdo, imagino que sus historias no me resultaban tan interesantes como la de los otros.

De todos maneras, en realidad, lo mejor de la serie eran las apariciones del señor Ropper, tan antipático, tan borde y siempre exigiendo más y más a los pobres inquilinos de su casa. Muchos años después, cuando hice un máster en guión, descubrí que en realidad “Apartamento para 3” era un spin off de una serie más antigua, “Los Ropper”.

Reconozco que no he visto ningún capítulo de la anterior, aunque me gustaría echarle un vistazo porque el señor Ropper era un personaje muy entrañable.

Para concluir, hoy una frase de Bías que nos recuerda que, en determinadas circunstancias, es mejor callar: NO OS APRESURÉIS A HABLAR PORQUE ESO ES PRUEBA DE INSENSATEZ.

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