HABLEMOS DE CINE
Sherlock 2: Juego de Sombras
Primero de todo, confieso mi completa y total admiración hacia Robert Downey Jr. Es un gran actor, aunque no siempre elija bien sus películas, aunque con Sherlock no es el caso. El papel le va que ni pintado, consigue dar fortaleza a un personaje tan querido y admirado desde la primera secuencia hasta la última.
Dicho lo cual, hablaré del director Guy Ritchie, quien desde hacía bastante tiempo no tenía ninguna película que me gustara o interesara. “Sherlock 2, juego de sombras” me parece un buen trabajo, un filme bien dirigido, en el que la narración de la historia está perfectamente planificada.
El guión es interesante y resulta bastante respetuoso los libros original de Arthur Connan Doyle. El personaje de Moriarty está, incluso, mejor descrito que en la narración. En la primera secuencia que aparece en su estudio de la Universidad de Oxford, viendo sólo la escenografía, quedan claros sus intereses e intenciones.
Lo mejor:
1. La escena de la luna de miel de Watson, cuando suben al tren con intenciones de disfrutar de su recién estrenado matrimonio y la forma en la que todo esto se trunca por la aparición de los secuaces de Moriarty.
2. Noomi Rapace, una actriz que conozco gracias a la versión sueca de “Los hombres que no amaban a las mujeres” y quien, para mí, es un portento interpretativo. En la primera parte de este “Hablemos” he dicho que admiro profundamente a Robert Downey Jr. Y ella está a la altura de su labor en la primera escena que comparten.
Lo peor…
La escena final en la que Watson recibe una misteriosa misiva y el autor de la misma aparece en el lugar más insospechado de todos. Me he leído todos y cada uno de los libros de Doyle y en ellos no aparece nada parecido.
HABLEMOS DE LITERATURA
Sherlock Holmes
Creo que la mayoría de las personas que leen este blog conocen a la perfección al personaje de Arthur Connan Doyle, es todo un fenómeno dentro de la literatura universal y un icono reconocible para los lectores.
Admito que yo no empecé a leer los libros hasta que tenía alrededor de veinte años. Sí, conocía la obra de Conan Doyle y a su personaje estrella, Sherlock Holmes, pero me conformaba con ver la serie de televisión y las películas que lo tenían como protagonista en lugar de echar un vistazo a las novelas.
Sin embargo, en el primer momento en que leí los primeros me quedé enganchada a la narrativa de Doyle, me gustó muchísimo conocer más profundamente al personaje original. Además, admito que me sorprendió muchísimo que Sherlock hubiese sido joven en algún momento. En fin, estaba tan acostumbrada a la serie clásica en la que parecía un cincuentón y a las películas, que me sorprendió gratamente que su aventura conjunta con Watson comenzase más bien en su treintena.
Hay un punto que me mosquea en la narrativa de Doyle y es que nuestro protagonista es capaz de deducir cosas por detalles insignificantes y no se molesta en explicar el proceso lector. Probablemente esta crítica se debe a que en el género policíaco actual, lo dan todo masticado, hasta el más nimio detalle se explica.
Aún así, es innegable que Doyle tenía un estilo personal fantástico y le doy mérito por haber creado a Sherlock y Watson.
HABLEMOS DE TELEVISIÓN
Sherlock, 2011
Una vez más me tengo que referir en este blog a Steven Moffat, un guionista al que admiro profundamente y que ya he mencionado anteriormente en esta bitácora. Lo he mencionado hablando de “Doctor Who” porque es uno de los guionistas y en “Tintín y el secreto del Unicornio” de Spielberg/Jackson, por ser guionista en ella. Además a estos dos éxitos hay que añadir esta, pues es el principal productor, y promotor, de esta versión actualizada del clásico de Doyle.
Podría haber dedicado esta sección de televisión a hablar de las series antiguas de Sherlock, pero no lo haré porque la frescura de la de 2011 me ha conquistado completamente.
Primero por el guión, impecable desde el primer momento y especialmente respetuoso con los libros en los que se basan los tres primeros capítulos, concretamente en “Estudio en escarlata”.
Es el primer volumen de la colección y la presentación de los personajes es, exactamente igual, a la que Doyle hace en su novela. Empezando por la forma en la que el colega de Watson le acaba presentado a Sherlock, la casera de la calle Baker St. y, por último, en el libro Sherlock deduce exactamente lo mismo sobre el hermano de Watson.
Después me entusiasma la idea de actualizar un personaje tan carismático como Sherlock a los tiempos que vivimos, dar una nueva vuelta de tuerca a la historia para convencer a la gente de que, a pesar de todo, no hemos cambiado tanto desde que apareció la primera novela de Doyle.
Francamente, recomiendo a todo el mundo que le eche un vistazo a la serie, pues desde mi punto de vista, realmente merece la pena.
Y pasemos a la frase de hoy, no precisa presentación: ELEMENTAL, QUERIDO WATSON
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