Hablemos de
cine
1000 maneras
de morder el polvo
La última película de Seth MacFarlane es una
divertidísima comedia en la cual el protagonista, el propio MacFarlane, se
calza unas botas de cowboy y hace una recreación de los spaguetti western con
una enorme dosis de humor. A MacFarlane le gusta la comedia y por eso nos hace
reír con las ocurrencias del pastor de ovejas que interpreta. En esta aventura
también aparecen Liam Neeson, el cual ha demostrado sobradamente tener un humor
un poco “peculiar”, Giovani Ribisi, el cual siempre me hace reír, Neil Patrick
Harris en una versión del oeste de Barney Stinson y Charlize Theron como una
damisela en apuros que, ni es damisela, ni está en apuros. La película está
plagada de referencias a todos los géneros de cine y televisión habidos y por
haber, cuenta también con varias apariciones estelares de amigos como Ryan
Reynolds, Josh Brolin, Jamie Fox y el propio Doc de “Regreso al futuro”. Me
mata cuando incluso emplea la frase de Sheldon Cooper de “Big Bang theory”: “Zas,
en toda la boca”.
McFarlane sabe hacer reír, no se corta en arrancar
diversas sonrisas con un guión inteligente, bromas de mal gusto, y como
siempre, una buena dosis de humor del “caca, pedo, culo, pis”. Aún así, y
teniendo en cuenta que yo no soy una gran fan de ese tipo de humor, le tengo
que dar un diez redondo a todo el filme. Quizás me ciega mi amor por Liam
Neeson o mi necesidad de ver una película en la cual no tengas mucho que pensar
y puedas sentarte a comer palomitas, quien las quiera, beber coca cola, a quién
le guste, y disfrutar de casi dos horas de humor. (Reconoceré que incluso lloré
de la risa en alguna secuencia y eso, en mí, es todo un fenómeno paranormal).
El guión es entretenido, los personajes parecen
salidos de “Padre de Familia”, lo cual es de esperar sabiendo que MacFarlane
también es el creador de Peter Griffin y familia.
La dirección es un tanto irregular, pero con
tantas bromas, actores haciendo el chorra y la gran cantidad de “buen rollo” existente,
apenas le prestas atención a los fallos que puede tener MacFarlane dirigiendo.
Desde esta bitácora os recomiendo ir a ver “Mil
maneras de morder el polvo” porque os arrancará muchas carcajadas.
Lo mejor…
1.
El guión
divertido, cargado de gags y referencias a todos los géneros de cine y
televisión, habidos y por haber.
2.
El “buen
rollo” que destila la película. Mataría por entrar en un filme de MacFarlane
porque estoy convencida de que disfrutaría de la experiencia.
Lo peor…
Liam Neeson haciendo de tipo duro, me hubiera gustado verlo haciendo
payasadas como el resto del reparto. (Aunque es impagable la imagen de su
“culo” con una flor).
Hablemos de literatura
Alta Fidelidad
El libro de Hornby me lo compré tras ver la
película de John Cusack y lo leí de una sentada. He decidido hacer aquí la
crítica porque el tipo de humor es similar. Quizás Hornby destila más cinismo
que MacFarlane pero, en cierta manera, los dos están en la misma línea de
humor.
Lo mejor del libro de Hornby es el personaje de Rob, un Peter Pan al que su novia abandona,
con lo cual tiene que lidiar con una nueva vida y, ésta, le coloca delante de
sus narices a una mujer que podría ser “la definitiva” que lo sacase de su
inmovilidad.
Para recordar las listas de “Rob”, quizás todos
deberíamos hacer una.
Desde hablemos os recomiendo leer este libro, el
humor que destila es sarcástico, no carente de ironía y, por eso, la novela resulta entretenida.
Hablemos de
televisión
Aída
¿Por qué incluir esta serie en el “Hablemos de la
semana”?, en fin, creo que la razón es obvia. Es una serie que bien podría
embarcarse en el género de la película y el libro que critico en la bitácora de
hoy.
Debo decir que nunca he sido una gran admiradora
de la serie, quizás porque me quedó regusto amargo cuando surgió de la nada
para sustituir a “7 vidas”, una serie que me encantaba. Quizás porque el humor
grosero es constante en las tramas, que los chistes para mí son demasiado ordinarios
o porque nunca he sido de risa fácil.
No sé, en realidad, nunca he sido fan de “Aida” y
punto.
Aún así, admito que la primera temporada la vi y
la disfruté. Para mí lo mejor de Aída es el Luisma y, especialmente, Mauricio,
ese pobre hombre me cae rematadamente bien porque es un ignorante que se cree
el no va más.
Me reafirmo, no soy una gran fan de “Aída”, pero
recomiendo a todo el mundo la primera temporada porque hay que apoyar las
series españolas. (Sobre todo porque me gustaría encontrar en algún momento de
mi vida un trabajo en una serie española y no puedo hacerlo si no se producen
más)
Me despido de vosotros con una frase de Sacha
Guitry: “Si Los Que Hablan Mal De Mi
Supieran Exactamente Lo Que Yo Pienso De Ellos, Aún Hablarían Peor”
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