martes, 29 de abril de 2014

Hablemos de cine
El Gran Hotel Budapest
     Recientemente me he visto esta película de Gus Anderson y reconozco que, aunque me gustó, esperaba algo más. Igual porque, como siempre, fui con unas expectativas extraordinarias, amparada en las buenas críticas que recibió, y me quedé algo chafada. El guión es interesante, pero creo que podrían haberle sacado un poco más de partido al personaje de Zero, Mr. Gustav y me hubiera gustado conocer un poco mejor al personaje de Agatha interpretada por Saoirse Ronan porque, al fin y al cabo, es el personaje más importante de toda la historia.
Aparte de eso, el mensaje me parece muy apropiado teniendo en cuenta el ambiente de tensión que hay en la actualidad y la amenaza de una nueva guerra fría por las diferencias existentes entre Rusia y los Estados Unidos.
     Las interpretaciones de los actores son impresionantes, siempre he admirado a Ralph Fiennes que, como los buenos vinos, mejora con cada película. Aunque, honestamente, para mí el personaje mejor interpretado en toda la película es Jopling, me encanta Willem Dafoe porque cuando aparece en escena es capaz de trasmitir al espectador una sensación de amenaza, como si estuviera dispuesto a cruzar la pantalla y eliminarlos sin hacer el menor ruido. Por último, dentro del elenco también quiero destacar los papeles de Zero, Agatha y Heckels, Tony Revolori, Saoirse Ronan y Edward Norton y con una mención especial a Bill Murray, ¡me encanta este hombre!, es capaz de hacer comedia con tan solo un gesto.
     Con respecto al diseño de decorados, reconozco que me quedé impresionada por la majestuosidad del Hotel Budapest y también cómo han sido capaces de mostrar su declive entre el principio y el final de la película.
     Por último quiero mencionar el trabajo del equipo de maquillaje de Anderson, increíble la forma en la cual maquillan a Tilda Swinton, a la cual no reconocería si no llega a ser por los títulos de crédito, un ¡olé! para los maquilladores.
    
     Lo mejor…
1. El elenco interpretativo, todos están enormes en sus caracterizaciones y es maravilloso ver a un grupo tan grande de actores talentosos en un filme.
2. El diseño de decorados, capaces de crear un lugar tan maravilloso como el Hotel Budapest y la nostalgia que se desprende en éste al final de  la película.
Lo peor…
     Hubo momentos en los que el ritmo de la película se me hizo un poco lento.
Hablemos de literatura
El árbol de la ciencia
Llevaba algún tiempo queriendo hablar de este libro porque cuando lo leí, en mi adolescencia, fue uno de los que más me impactó. Me gustó muchísimo el estilo de Pío Baroja y, aunque han pasado más de veinte años desde que me lo leí, sigue pareciéndome una de las más hermosas historias de amor que he leído en mi vida.
Me gusta la forma en la que Baroja habla del amor, con nostalgia, con añoranza, como alguien que ha aprendido a amar y quien, quizás, perdió demasiado pronto la magia del momento. Honestamente, me encanta la teoría en la cual dice que cuando el ser humano se enamora lo hace de alguien muy similar o de alguien completamente diferente, para que ambos individuos se complementen uno al otro.
Quizás porque en la película de hoy he hablado de la nostalgia he traído este libro a colación porque considero que, para mostrar el sentimiento, no hay nadie mejor que Pío Baroja.
Desde esta bitácora hago una defensa de Pío Baroja y “El árbol de la ciencia” y animo a todos los lectores a que le echen un ojo, no se arrepentirán.
Hablemos de televisión
Felicity
     Esta es una de las series que vi en la universidad, en realidad sólo fui capaz de tragarme la primera temporada porque luego se me hizo demasiado aburrida. La historia me enganchó en un primer momento porque la protagonista está estudiando en la Universidad y en la primera temporada nos habla del cambio que supone irse de una ciudad pequeña a una grande y entrar en una Universidad, en la cual no termina uno de encajar. Esa primera temporada me gusto porque, exactamente, esa era la situación en la que yo me encontraba, pero llega un momento en los que lo que le ocurre a la protagonista deja de ser verosímil y por eso dejé de verla.
     Desde “Hablemos” recomendaría la primera temporada a quienes se encuentran en esa situación porque habrá capítulos con los que se sentirán muy identificados, pero solo la primera, porque después la historia se convierte en una Soap Opera sin más, en la que la prota pasa a ser la cosa más aburrida del mundo con sus continuas dudas amorosas.
     Concluyo con Carlyle: “Nunca debe el hombre lamentarse de los tiempos en que vive, pues esto no le servirá de nada. En cambio, en su poder está siempre mejorarlos.” Desde aquí me gustaría animar a todo el mundo a que intente cambiar su mundo en la medida en la que pueda, porque un grupo de personas intentando mejorar nos permite confiar todavía en la esperanza.


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