Hablemos de cine
Men in black 3
Como siempre digo yo en cine me veo todo, o casi todo hago excepción con
los dramas porque bastante chunga es ya la vida como para encima ir al cine a
llorar, últimamente estoy en fase cine de entretenimiento, sin comeduras de
tarro, sin grandes guiones, voy al cine por la característica principal del
medio: entretiene.
Y reconozco que me gustó bastante. A parte el contar en el reparto con Josh
Brolin al que admiro sin concesiones gracias a su papel interpretativo en mi
película infantil favorita “Los Goonies”. En este filme hace un cara a cara con
Will Smith, quien es un buen actor, como ya demostró en “En busca de la
felicidad”, una película maravillosa, avis rara entre las producciones
americanas donde hace el papel de un padre en una precaria situación capaz de
mejorar su vida por mantener a su hijo. Sí, quizás muy en la línea de “La vida
es Bella” de Benigni y dramática, aún así, me encantó.
Lo mejor…
A)
Josh Brolin, quien no quita la cara de póker
en toda la película, y debe ser bastante difícil no poder expresar el más
mínimo sentimiento. Además de toda la presión que debió suponer para él tener
que interpretar a Tommy Lee Jones, un actor vivo al que veía en el plató.
B)
Will Smith.
Lo admito, es que me puede este tío. En mi adolescencia me enganché al
“Príncipe de Bel Air” y después de verlo en películas como “Soy Leyenda”, “Ali”
o “En busca de la felicidad” lo veo como un buen actor, quien además elige
mucho sus películas.
Lo peor…
Aquí los FX me sobran un poco. Sé que es un filme que los exige, pero esas
extrañas motos en las que se suben los protagonistas están desubicadas. Y más
si se supone que se desarrolla en los años 60/70.
Hablemos de literatura
El temor de un hombre sabio
La segunda parte de “El nombre del Viento” es tan
maravillosa como la primera. Desde el principio hasta el final, Patrick
Rothfuss cuida hasta el mínimo detalle a su personaje de Kvothe y sus
aventuras. Hay momentos en los cuales
realmente me siento dentro de la Universidad, además la descripción de la Reina
de las Hadas está hecha tan al detalle que casi me parecía verla volando a mi
alrededor.
Su prosa me parece maravillosa, cargada de una
belleza inusual en los tiempos que corren. Hay momentos en lo que me da la
sensación de estar leyendo una poesía y, sólo por eso, adoraré a Rothfuss
eternamente. Es verdad que siempre puede meter la pata y convertir su última
parte de la trilogía en un fiasco, pero tal y como va avanzando la historia, no
creo que llegue a ocurrir. Ahora, si lo hace, me convertiré en su acérrima
enemiga hasta el fin de los tiempos.
Detesto a los escritores que escriben dos grandes
historias y en la tercera se quedan cortos, dejando tus expectativas a la
altura del suelo. (Me ocurrió con Joe Hill y con Trudy Canavan)
Hablemos de televisión
¿Hay alguien ahí?
Esta es una de las poquísimas series españolas que
me gustan. Me parece interesante porque se la jugaron mucho haciendo una serie
de tipo sobrenatural en un lugar dónde la mayoría de los directores de
programación quieren productos para toda la familia, sin tener en cuenta que la
televisión, hoy en día, ya no se ve en familia. Y nuestros directores de
programación se empeñan en pedir el mismo tipo de formato, sin llegar a
arriesgarse. Y, en serio, desde mi punto de vista mucho más ganaría la
televisión si tuviéramos buenos programadores.
Porque ahora, con tantos canales como existen,
sería una oportunidad de oro crear series centradas en un determinado tipo de
target. Lo digo por la parte que me toca, considero que si nos abrieran un poco
la mano a los guionistas podríamos hacer cosas realmente buenas, originales y
sin tener que copiar ningún formato trasnochado o comprar series americanas.
Creo sinceramente, que si realmente se quisiera,
en España se podrían hacer series diferentes porque hay unos cuantos buenos
guionistas en España a los que no les dan una oportunidad, sólo por no cumplir el formato específico. Y
ya que me he metido en el discurso político. Soy una guionista en paro, por si
cuela.
Volviendo a la crítica, sólo decir que la serie me
gustó mucho, a pesar de la diferencia actoral en el casting y los guiones me
parecieron originales y nuevos, aún basándose en un principio tan simple como
la historia de dos fantasmas ocupando una vivienda.
Ahora sólo falta esperar que las productoras
decidan arriesgar un poco y los directores de programación aprendan a valorar a
los espectadores, porque si nos ponen sólo series de un target similar,
seguiremos viendo series americanas y no valoraremos el producto nacional.
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