jueves, 25 de octubre de 2012


Hablemos de cine
Desayuno con diamantes
Lo sé, quizás es un poco pronto para volver a hablar de otra peli de Audrey, pero, ¿qué queréis? La mayoría de mis clásicos favoritos los protagoniza ella o los dirige Hichtcock.
Además en esta está, para más inri, George Peppard que encima de ser guapísimo, era un actorazo como la copa de un pino.
El guión es ágil, la dirección hábil, los actores están en su mejor momento y la historia de amor, ¡oh, la historia de amor!
Una vez más, “Romeo y Julieta” remasterizado, con un par de ideas nuevas, pero siempre el mismo fin: un amor imposible y… hasta aquí puedo criticar.
Ya os he dicho en ocasiones anteriores que me resulta complicadísimo buscar aspectos negativos en los filmes clásicos. Principalmente porque la interpretación actoral, como norma general, me deja perpleja. Hay buenos actores y hay grandes actores, pero en esta época es difícil hallar malos actores. Además los guiones siempre me parecen nuevos, aunque en realidad no lo sean tanto. Probablemente porque toda la historia de cine posterior ha tomado estos guiones, les ha dado un lavado de cara y los ha utilizado una y otra vez, hasta que perdieron su esencia más íntima.
¡Ya me he vuelto a ir por las ramas con el discurso político! No lo puedo evitar, me apasiona el cine, es el amor de mi vida y me puedo poner muy pesadita al hablar de ello.
Mejor vuelvo a “Desayuno”, lo mejor
1.      George Peppard, en serio, lo adoro. Me encanta su papel, es tierno, es romántico, es cariñoso, es sexy, es… bueno, casi el hombre perfecto.
2.      Holly desayunando delante de Tiffany´s. Esa escena es impresionante desde mi punto de vista. Se percibe el glamour, la tristeza por lo que no se tiene y la opulencia de quienes sí lo tienen. Una verdadera obra maestra, lo han intentado repetir en otras ocasiones, pero nunca tiene la fuerza adecuada.
Lo peor…
La soledad que se respira en todo el filme, incluso cuando los personajes están rodeados de gente, ésta se siente en los huesos.
Hablemos de literatura
El laberinto de la rosa
Esta es una novela peculiar donde las haya. No se puede ubicar en un solo género literario, tiene un poco de romance, tiene un poco de drama, tiene un poco de acción y tiene un poco de esoterismo. La autora es una australiana llamada Titania Hardie, no sé si es su nombre original o un pseudónimo, pero “Titania” en fin, ya lo dice todo.
La historia es preciosa. Los protagonistas están algo perdidos al principio y se acaban encontrando, uno consigue cicatrizar las heridas del otro, y en más de un sentido, además se ayudan a evolucionar. Siempre digo que me gusta el tipo de literatura en el cual se ve más el aspecto psicológico del protagonista en sí que la historia narrada. En este libro ocurre eso precisamente y, al final, se produce la transformación del héroe/heroína en algo diferente, aprendida la lección de la vida se transforma en algo distinto, no necesariamente mejor, sino diferente.
Es una historia entretenida, no podría catalogarla como una gran novela, pero hay pocas cosas que catalogue con mayúscula.
Echadle un vistazo, es una lectura entretenida.
Hablemos de televisión
Anatomía de Grey
Vi la primera temporada, después seguí la segunda, pero en la tercera me ocurrió lo que con “House”; acabé saturada de Meredith y sus paranoias mentales. Al principio me parecía muy interesante la historia de unos interinos en un hospital americano, lo malo, cuando esos interinos tienen cuarenta años y siguen actuando del mismo modo. No maduran, no crecen, no aportan nada nuevo y eso resulta aburridísimo.
Sinceramente, no os recomiendo la serie, es aburrida, no ofrece nada distinto y los actores son bastante pésimos, excepción del Eric Dane y Justin Chambers.  Ambos me gustan, no sé por qué, quizás los personajes son más interesantes.
Por hoy cierro la bitácora y lo hago con Giacomo Leopardi: “Para la felicidad son menos nefastos los males que el aburrimiento”

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